La empresa, valorada en 8.000 millones, nació como respuesta al «momento Sputnik» que supuso el auge de la china DeepSeek y apuesta por modelos de código abierto para competir en el mercado global.

En un movimiento que refleja la frenética carrera por la supremacía en inteligencia artificial, la startup Reflection AI ha recaudado 2.000 millones de dólares en una ronda de financiación que valora a la compañía en la astronómica cifra de 8.000 millones de dólares, según confirmó The New York Times.
La startup, con sede en Nueva York y fundada por exinvestigadores de Google DeepMind, ha captado el apoyo de gigantes tecnológicos y financieros como Nvidia, Lightspeed Venture Partners y Sequoia Capital. A estos se unen nuevos inversores como el exCEO de Google, Eric Schmidt, y la firma de capital riesgo 1789 Capital, vinculada a Donald Trump Jr.
Una respuesta al «momento Sputnik» chino
Reflection AI surge del impacto que causó en Silicon Valley el éxito de la startup china DeepSeek a principios de año. DeepSeek demostró que era posible desarrollar modelos de código abierto potentes que rivalizaban con los sistemas occidentales a una fracción de su coste. Este evento fue un punto de inflexión para la industria.
«La razón de nuestra existencia es que estamos viviendo un moderno ‘momento Sputnik'», declaró Misha Laskin, cofundador y CEO de Reflection AI, en una entrevista con CNBC. «Cuando piensas contra qué competimos hoy, son los increíbles modelos abiertos que vienen de China», añadió, comparando el impacto de DeepSeek con el lanzamiento del primer satélite por la Unión Soviética en 1957, que aceleró la carrera espacial estadounidense.
Fundadores de élite y un equipo en expansión
La compañía fue fundada por Misha Laskin y Ioannis Antonoglou, dos pesos pesados del sector. Laskin había fundado previamente Claire AI, una startup centrada en la predicción de la demanda de productos minoristas. Antonoglou, por su parte, fue el sexto investigador en unirse a DeepMind y trabajó en el desarrollo del revolucionario modelo AlphaGo.
Reflection AI, que salió de su modo «stealth» (en secreto) a principios de este año, está actualmente contratando para ocho puestos en sus oficinas de Nueva York, San Francisco y Londres. Su equipo en crecimiento incluye a antiguos empleados de OpenAI, Meta, Character.AI y Anthropic.
Misión: Superinteligencia y código abierto para todos
Al igual que muchos de sus rivales, el objetivo último de Reflection es alcanzar la superinteligencia, con un enfoque inicial en herramientas de codificación autónoma. Recientemente lanzaron un agente de codificación con IA llamado Asimov.
Sin embargo, el pilar central de su misión es la creencia de que la IA de código abierto debe estar ampliamente disponible para desarrolladores, investigadores y usuarios individuales. La empresa argumenta que concentrar este poder en unos pocos sistemas cerrados puede sofocar la innovación y excluir a otros actores. Además, defienden que la apertura promueve la seguridad, al permitir que una gama más amplia de investigadores identifique y solucione los riesgos potenciales de los sistemas de IA.
Esta mega-ronda de financiación consolida a Reflection AI como una de las empresas más prometedoras en el actual boom de la inteligencia artificial, un sector que acaparó cerca del 46% de toda la inversión de capital riesgo global en el tercer trimestre de 2025.